Mon 13 Nov 2006
LA FANTASÍA EN CATALÁN APUESTA POR EL HUMOR
Kadingir. El ceptre de Zink
Maite Ricart
El género fantástico vive un momento dulce y los editores españoles están fichando a autores autóctonos sin renunciar por ello a los best sellers extranjeros. Laura Gallego y sus Memorias de Idhún o Maite Carranza con su Guerra de las brujas han demostrado que la fantasía también da buenos frutos en climas más cálidos que los del norte de Europa.
Pero, ¿qué ofrece Kadingir. El ceptre de Zink que no tengan otras sagas? Por lo pronto, mucho humor y un lenguaje coloquial en sintonía con el lector actual, pero que puede poner fecha de caducidad a la obra. Y también una heroína, Ishtar, de 11 años, que encarna el ideal de infancia: es imaginativa, optimista, alegre, curiosa, con buen corazón, con capacidad y ganas de aprender… Gasta, además, una sana ironía necesaria para afrontar su destino sin rallarse, como se dice ahora. No es huérfana, pero la figura central en la vida de Ishtar es la yaya, Nirgal, una famosa arqueóloga a la que no ha visto desde que nació pero con la que está en contacto directo a través de cartas que le llegan todos los días. Para su 11 cumpleaños, la yaya ha prometido visitarla, pero, en vez de eso, Ishtar descubrirá ese día quién es relamente Nirgal. Es la reina de los zitis, una de las seis razas que habitan el planeta Ki.
Una tecnología de última generación -llamada Kadingir- ha permitido que los zitis, genéticamente iguales a los humanos, pasen de su planeta a la tierra a través de unos portales que desgarran el espacio y el tiempo. Ahora Nirgal ha sido secuestrada por el dictador de otra raza de Ki, los musdagurs. Ishtar está llamada a ocupar el lugar de Nirgal, pero antes debe pasar tres pruebas que la harán merecedora del cetro de zink.
A medida que avanza la obra, los autores dibujan este planeta extraño poblado por seres que nos recuerdan a los de un conocido anuncio de coches, con cuerpo humano y cabeza de distintos animales. Unas pequeñas ilustraciones ayudan a imaginar este mundo paralelo donde conviven seis razas y en el que los malos son individuos que pertenecen a todas ellas; una opción éticamente correcta.
Llongueras, procedente del ámbito del cómic, y Masnou, del de la narrativa, han logrado dar un aire más desenfadado a la fantasía, aunque en su obra se detectan algunos obstáculos propios del género, como los enrevesados nombres de personajes, razas y geografías, esta vez basados en el alfabeto sumerio. A pesar de esta dificultad -subsanada en parte gracias a la Guia del món de Ki-, los lectores a partir de 10 años han aplaudido el libro, que va por la segunda edición y que continuará en El senyor de Zapp.